Devoción al Santísimo Sacramento

 

El próximo mes de Septiembre rezamos ante el Santísimo Sacramento del Altar el viernes 4.

Horario: De 9'00 a 13'00 horas y de 18'00 a 19'50 horas.

19'50 horas: Bendición, Reserva Eucarística y San Misa de Hermandad.

 

ORACIÓN PARA EL MES DE AGOSTO

VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 ORACIÓN PREPARATORIA:

         Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estáis día y noche en ese Sacramento, lleno de misericordia y amor, esperando, llamando y acogiendo a cuantos vienen a visitaros; creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento del Altar; os adoro desde el abismo de mi nada, os doy gracia por todos los beneficios que me habéis hecho, y especialmente por haberos dado todo a mí en ese Sacramento, por haberme concedido por abogada a María, vuestra Madre santísima y por haberme llamado a visitaros en este lugar santo.

            Saludo hoy a vuestro amantísimo Corazón, y es mi intención saludarlo por tres fines: el primero, para daros gracias por tan insigne don; el segundo, para reparar las injurias que habéis recibido de todos vuestros enemigos en este Sacramento, y el tercero, para adoraros desde aquí en esta visita, en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado con menos culto y más abandono.

            Jesús mío, os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber ofendido tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita. Propongo mediante vuestra gracia no ofenderos más adelante; y ahora, miserable como soy, me consagro enteramente a Vos, renuncio a mi voluntad, a mis afectos, a mis deseos, a todo lo que me pertenece, y os hago de ello donación. En adelante haced de mí y de todas mis cosas cuanto os plazca.

            No os pido ni quiero otra cosa que vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra voluntad. Os recomiendo las almas del Purgatorio, y en particular las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. Os recomiendo también todos los pobres pecadores. Por fin, oh Salvador amantísimo, uno todos mis afectos a los de vuestro amantísimo Corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro eterno Padre, pidiéndole en vuestro nombre se digne aceptarlos, y oiga mis súplicas por amor vuestro.

 

VISITA AL SANTÍSIMO:

        En el valle de Josafat aparecerá Jesús un día sentado en trono de majestad; mas ahora, en el Santísimo Sacramento, su asiento es trono de amor. 

Si el Rey, para mostrar el amor que tiene a un pastorcillo, fuese a vivir a la aldea en que aquél habita, ¿qué ingratitud no sería la del pastor si no fuese a visitarle a menudo, sabiendo que el Rey tanto lo desea, y que allí había ido para tener ocasión de verle con frecuencia? ¡Ah, Jesús mío!, conozco que por mi amor habéis venido a estar con nosotros en el Sacramento del Altar. Quisiera, pues, si me fuese dado, permanecer de día y de noche en presencia vuestra. 

Si los Ángeles, ¡oh, Señor mío!, no cesan de estar junto a Ti, pasmados del amor que nos manifestáis, justo es que yo, viéndote por mi causa en este altar, te complazca, a lo menos, permaneciendo ante Ti y alabando el amor y la bondad que para mí tenéis. Delante de los Ángeles os alabaré; vendré a vuestro templo a adoraros y ensalzaré vuestro Santo nombre por vuestra misericordia y verdad. 

¡Oh, Dios Sacramentado!; ¡oh, pan de los ángeles!; ¡oh, sustento divino!, os amo. Mas ni Tu ni yo estamos satisfechos de este amor mío. Os amo, pero os amo muy poco. Haced, Jesús mío, que conozca la belleza y bondad inmensas que amo. 

Haced que mi corazón deseche de sí todos los afectos terrenos, y ceda todo el lugar a vuestro amor divino. Para enamorarme enteramente de vuestra bondad, y uniros a mí, descendéis cada día del Cielo a los altares; razón es que yo sólo piense en amaros, en adoraros y complaceros. Os amo con toda mi alma, os amo con todos mis afectos. Si queréis pagarme este amor, dadme más amor, más llamas que me estimulen siempre a amaros y a desear siempre complaceros.

 

Jaculatoria: Jesús mío, amor mío, dadme amor.

 

 COMUNIÓN ESPIRITUAL: 

Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que vuelva jamás a abandonaros.

 

VISITA A MARÍA SANTÍSIMA:

        Así como aquellos enfermos pobres a quienes por su miseria todos abandonan, hallan su único refugio en los hospitales públicos, así los más miserables pecadores, aunque todos los despidieren, no se ven por esto desamparados de la misericordia de María, a quien Dios puso en el mundo con el fin de que fuese el asilo y hospital público de los pecadores, como dice San Basilio. Y por esto San Efrén la llama también el refugio de los pecadores. 

        Así, pues, si acudo a Ti, Reina mía, no podéis desecharme por mis pecados. Antes bien, cuanto más miserable soy, tanto más motivo tengo para ser acogido bajo vuestra protección, ya que Dios, para asilo de los más miserables, quiso crearos. A Ti recurro, pues, ¡oh María!: bajo vuestro mando me pongo. Tu eres el refugio de los pecadores: sed, por lo tanto, mi refugio y la esperanza de mi salvación. Si Tú me desechas, ¿adónde acudiré?

 

Jaculatoria:  María, refugio mío, salvadme.

  

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA:

             Inmaculada Virgen y Madre mía, María Santísima! A Vos, que sois la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza y el Refugio de los pecadores, recurro en este día yo, que soy el más miserable de todos. Os venero, Oh gran Reina, y os agradezco todas las gracias que hasta ahora me habéis hecho, especialmente la de haberme librado del infierno, que tantas veces he merecido. Os amo, Señora amabilísima, y por el amor que os tengo, os prometo serviros siempre y hacer todo lo posible para que de los demás seáis también amada. 
              En Vos pongo todas mis esperanzas, toda mi salvación. Oh, Madre de misericordia, aceptadme por vuestro siervo, y acogedme bajo vuestro manto. Y ya que sois tan poderosa para con Dios, libradme de todas las tentaciones o, al menos, alcanzadme fuerza para vencerlas hasta la muerte. Os pido el verdadero amor a Jesucristo, y de Vos espero la gracia de una buena muerte. 

            ¡Oh, Madre mía! Por el amor que tenéis a Dios, os ruego que siempre me ayudéis; pero mucho más en el último instante de mi vida. No me desamparéis, mientras no me veáis salvo en el cielo, bendiciéndoos y cantando vuestras misericordias por toda la eternidad. Amén. Así lo espero, así sea.

  

VISITA AL PATRIARCA SAN JOSÉ

Considera cuál debió de ser la pena de San José en la huida a Egipto, viendo cuánto sufrían su santa Esposa, no acostumbrada a caminar mucho, con aquel amable Niño, que llevaban, ora el uno, ora el otro, en sus brazos; yendo fugitivos y temerosos de encontrar a cada paso los soldados de Herodes; y todo esto en lo más crudo del invierno.

¡Oh, Padre adoptivo de Jesús!, por aquellos padecimientos que sufristeis en el viaje a Egipto, alcanzadme fuerzas para sobrellevar con perfecta paciencia y resignación todas las incomodidades e infortunios que me sobrevengan en este valle de lágrimas.

 

 Jaculatoria.— ¡Oh, bendito José!, dadme paciencia perfecta en todas las adversidades.

 

ORACIÓN A SAN JOSÉ

             Acordaos, purísimo Esposo de la Santísima Virgen María, dulce protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección y reclamando vuestro auxilio, haya quedado sin consuelo. Con esta confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo fervorosamente a Vos. No despreciéis mi súplica, ¡Oh Padre adoptivo del Redentor!, antes bien, acogedla benignamente. Amén

 

 

Bendito sea Dios.

Bendito sea su santo nombre.

Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Bendito sea el nombre de Jesús.

Bendito sea su sacratísimo Corazón.

Bendita sea su preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.

Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.

Bendita sea su santa e inmaculada concepción.

Bendita sea su gloriosa asunción a los cielos.

Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.

Bendito sea San José, su castísimo esposo.

Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.